Farinelli, la historia oscura de los castrato

Farinelli, la historia oscura de los castrato

La cinta Farinelli, del director belga Gerard Corbiau, narra la historia de Carlo Broschi, un célebre castrato que triunfó en la ópera en el siglo XVIII, pero que va más allá de una reconstrucción histórica de la época, es un viaje intimista hacia la vida de un personaje complejo y la relación enferma que tenía con su hermano Riccardo, con quien inició un viaje por toda Europa, donde deslumbra y cautiva al público con su privilegiada voz.

Cargada de escenas oníricas, la película presenta una serie de flash back que rememoran el proceso de castración que sufrió el protagonista cuando era muy pequeño, experiencia en la que participó su hermano, con el fin de explotar su voz, lo que devendrá en una relación de amor-odio entre ellos. Aunque en estos tiempos nos resulta una aberración, la práctica de la castración era muy común entre los cantantes, quienes, en su niñez, eran amputados para conservarles la voz. Uso que, aunque ya se extinguió, prevaleció en Europa hasta principios del siglo XX.

Corbiau es un director que se ha distinguido por su pasión por la música, misma que refleja de una manera magistral en sus películas, basta recordar sus primeras  producciones, El maestro de la música (1988)  y El año del despertar (1991), donde queda en evidencia su papel como crítico de ópera y como conocedor de la música.

El filme nos habla sobre un Farinelli que, en la cumbre de su éxito, se retira para cantar en la corte de  Felipe V, rey de España (1700-1746), también muestra a unos personajes bien delineados, creíbles, reales, los cuales se ven atrapados en conflictos de ambición, de poder, pasionales, quienes hacen posible un relato verídico que toca de sobremanera al espectador.

Mención aparte merece la música de la cinta, la cual se enfrentó a un gran reto al tratar de reproducir con fidelidad la voz de Farinelli, quien cubría un rango de más de tres octavos, por lo que se tuvo que recurrir a la tecnología. El registro de la voz se consiguió combinando las voces del contralto Derek Lee y la soprano Ewa Mallas Godleska, consiguiendo la escala que, se suponía, cubría el último de los castratos. Un soundtrack emotivo que logra despertar la fibra más sensible de los espectadores sin importar si son fanáticos de la ópera o no, la música es capaz de vencer cualquier barrera, inclusive la del idioma.

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