Almudena Grandes: Mis novelas han dado forma a mis convicciones

Almudena Grandes gana Premio Nacional de Narrativa

La reciente ganadora del Premio Nacional de Narrativa, la escritora española Almudena Grandes, afirma, en una entrevista a EFE, que sus novelas sobre la posguerra española, cuya última entrega le ha valido el máximo galardón de las letras en España, han “dado forma” a sus convicciones políticas.

“No solo me han reafirmado en mis convicciones sino que han dado forma a mis convicciones, las han solidificado y, sobre todo, me han dado argumentos para sostenerlas”, afirma Almudena Grandes (Madrid, 1960) desde Buenos Aires, donde se encuentra para formar parte del jurado del Premio Clarín de Novela 2018.

El Ministerio de Cultura y Deporte español le concedió el martes pasado el premio Nacional de Narrativa por Los pacientes del doctor García (2017, Tusquets), el cuarto libro de su proyecto Episodios de una guerra interminable.

La novela aborda la lucha contra el franquismo desde la diplomacia, cuando la vía diplomática era el último recurso de los republicanos en el exilio para intentar que los aliados se acordaran de que seguían existiendo.

Aunque está “muy contenta” por conseguir el Nacional y lo califica como “un honor” inesperado, Grandes sostiene que las historias que se encontró después de publicar el libro son las que la emocionan.

Recuerda, conmovida y con la voz quebrada, las veces que alguien se le acerca en una feria del libro y le dice que en su novela cuenta una historia idéntica a la de su padre, o la de su abuela que iba a ver a su abuelo a la cárcel, o el pasado de una familia española. “El premio también es de todas esas personas”, remata.

Para ella, el “único premio valioso de verdad, el único que no se puede amañar, el único que no caduca, el único que no depende de la voluntad de un jurado, son los lectores y las lectoras”.

La madrileña puntualiza que en su serie, cuyo próximo episodio quiere tener listo entre “junio y septiembre” de 2019, cuenta la posguerra desde “un punto de vista prácticamente inédito”, el de la resistencia antifranquista.

“Me ha obligado a pensar mucho sobre mi país, a pensar mucho sobre lo que Ortega y Gasset llamó ‘el problema de España’, que no lo hemos resuelto todavía”, analiza, al tiempo que celebra que este año el nuevo Gobierno socialista español, presidido por Pedro Sánchez, haya resuelto “sacar” los restos del dictador Francisco Franco (1939-1975) del Valle de los Caídos.

En un mes intenso para ella -“a alguien le tiene que ir bien”, bromea-, y mientras ve cómo en su país el Ejecutivo lucha contra la idea de que “la derecha cree que España es de su propiedad”, Grandes observa con preocupación movimientos de vuelta a la extrema derecha similares a los que aparecen en sus libros, como el caso de Brasil, donde este domingo Jair Bolsonaro se proclamó presidente.

“Al final la globalización era esto, qué triste: un avance de la extrema derecha planetario. O sea, la extrema derecha avanza en Europa, avanza en Latinoamérica y, por supuesto, en Estados Unidos. El caso de Bolsonaro es especialmente sangrante”, subraya.

Grandes estará hasta el martes en Argentina, uno de sus países predilectos, que atraviesa una crisis económica que ha llevado al Gobierno de Mauricio Macri a cerrar un rescate de USD 56.300 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La autora, que sitúa partes de Los pacientes del doctor García en Argentina, tenía miedo de lo que se iba a encontrar en el país, donde estaba en 2001 cuando la nación atravesó la crisis que desembocó en un corralito bancario.

“He venido aquí y me los he encontrado mucho mejor de lo que yo esperaba, fuertes y animados, preocupados, naturalmente, pero con mucha energía”, cuenta mientras valora la “resiliencia” de los argentinos, un “patrimonio de la humanidad”, según ella.

Con Buenos Aires, a Grandes le pasa algo que jamás le sucedió con ninguna ciudad aparte de Madrid.

Al escribir sobre los lugares de la capital argentina para su última novela, su cuerpo recuperó “aromas y una sensación física” de pasear por la avenida Alvear y la Plaza San Martín.

Ahora que sí está en Argentina, en una semana que se convirtió en intensa sin ella esperar ningún premio, la autora reposa la distinción conseguida mientras prepara un encuentro con sus seguidores porteños.

“Los lectores, de todos los (premios) que me pueden dar, es el que yo aprecio más”, reafirma.

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